martes, 25 de febrero de 2014

LOS MEJORES CUENTOS DE TERROR DE 1º A




Allá por las vacaciones de Navidad (¡Dios, cómo pasa el tiempo!), fueron apareciendo en este blog una serie de cuentos de terror escritos por alumnos de 1º A de la ESO. Ahora, una vez leídos, los alumnos han votado y han elegido los que más les han gustado. 

Íbamos a elegir sólo uno, pero la votación ha estado muy reñida y la diferencia entre los tres primeros ha sido muy ajustada; así que seleccionamos los tres primeros y los volvemos a publicar, ya con el nombre de sus autores (autoras, en este caso).

¡ENHORABUENA, CHICAS!

EL CUENTO MÁS VOTADO:

¿QUÉ FUE DE ROCÍO?

Rocío vivía con sus padres y con su perro Yuki en una casa muy grande a la que se habían mudado hacía muy poco.

Un día se quedó sola con su perro porque sus padres tenían que ir a comprar algunas cosas. A la niña se le ocurrió inspeccionar la casa, ya que todavía no la conocía del todo. Subió a la planta de arriba y descubrió un pasillo al que daban muchas puertas. Llegó hasta la última, la abrió y entró. La puerta se cerró tras ella como si alguien la hubiera empujado con mucha fuerza.

Se quedó horrorizada: la habitación estaba llena de muñecas colgadas por el cuello y manchadas con pintura roja como si fuese sangre. De repente, empezó a escuchar unos golpes fuertes. Pensó que sería Yuki, que habría tirado algo al suelo, pero vio por la ventana que el perro estaba tranquilamente en el jardín. Se asustó.

Poco después, escuchó las voces de sus padres, que ya habían vuelto. Se dirigió a la puerta para salir, pero sintió como si le tocaran la cabeza, y oyó que le susurraban al oído unas palabras que no entendió. Empezó a gritar y a dar golpes en la puerta, pero nadie la oía. De pronto, desapareció.

Sara Lorrio, 1º A


SEGUNDO MÁS VOTADO:

¡UNA NOCHE ATERRADORA!

Hola, soy Emily Henrrie. Mis amigas y yo fallecimos 1997. Me gustaría contar nuestra historia, aunque…

Era 31 de octubre, la noche Halloween. Yo estaba en mi cuarto arreglándome para una fiesta. De repente, oí un chillido ensordecedor.

-¡Aaaaaaaaah!

Me di un susto de muerte. Creí que había pasado algo, pero no era así. Era mi amiga Tifanniy  que quería asustarme, como todos los años.

-¡Tifannie! ¡Te tengo dicho todos los años que no me hagas eso! ¡Que soy una miedosa!

-Bueno… relájate, tía, que ha sido una bromita de nada.

Bajé, pero primero me despedí de mi madre.

-¡Adiós, mamá!

-Adiós, hija, ten mucho cuidado…

Su voz me sonó algo extraña, pero no hice mucho caso. ¡Iba a pasármelo bien, muy bien! Por el camino recogimos a otras amigas, Ángela y Gabriela.

-¿Te pasa algo? –me preguntaron.

-No…, no, no me pasa nada. Sólo estoy un poco inquieta –contesté.

Llegamos al local donde se celebraba la fiesta, entramos y nos quedamos pasmadas, pues no había nadie. La habitación estaba oscura y fría. Era todo demasiado raro. Nos quedamos mirando aquel tétrico lugar, y descubrimos en un rincón unas escaleras viejas, casi derruidas. A pesar del miedo que teníamos, subimos. Arriba encontramos un local sucio, lleno de telarañas, que sólo se iluminaba por la luz de la calle que entraba por las ventanas. Allí había unos libros, uno de ellos estaba abierto… Había escrito: “Cuenta una leyenda que hace muchos años, unas amigas murieron asesinadas por la madre de una de ellas. La mujer se suicidó y su espíritu vaga por la Tierra…”. Sonó mi el teléfono, era mi madre.

-Dime, mamá.

-Hija, estoy aquí, baja, tenemos que hablar. Es urgente.

 Colgó sin más explicaciones. Estaba asustada, y le dije a mis amigas que me iba un momento, que no tardaría nada. Bajé, pero no vi a nadie. Volví a subir. Mis amigas también empezaron a inquietarse. De pronto, empezamos a oír el sonido como de un líquido que cae. Levantamos la mirada y vimos que en la pared habían escrito con sangre: “Ha llegado vuestra hora”. Nos miramos horrorizadas y echamos a correr escaleras abajo. Abrimos la puerta del local y…

-¡Aaaaaaaaaaaah!

Nerea San Martín, 1º A

TERCERO:

Maddie

Era un día frío y lluvioso. Yo estaba sentada en el sofá viendo en la televisión mi programa favorito. En ese momento, mi madre entró en el salón con cara preocupada y triste a la vez, y, cuando me contó aquello, lo entendí perfectamente.

Me dijo que Maddie, mi mejor amiga, estaba en su clase de baloncesto habitual, cuando se empezó a encontrar mal. Se fue al baño y, como tardaba demasiado, su profesora entró para ver qué le pasaba. La encontró allí, con la cabeza en el lavabo y un gran golpe en la cabeza. El grifo estaba abierto y el agua corría tiñéndose de sangre y mojando sus cabellos. Nadie sabía qué había sucedido. Para mí fue un golpe terrible.

Mi madre se marchó a hacer unas llamadas y yo me quedé sola, sentada en el sofá, frente al televisor, pero ya no me interesaba nada de todo aquello. Sólo podía llorar. Me levanté y fui al baño para lavarme la cara, a ver si así se me aclaraban las ideas. Cuando entré en el cuarto de baño, todo estaba lleno de vaho y el espejo estaba empañado. Me extrañó, pero no le di mucha importancia. A lo mejor se había acabado de duchar mi hermano. Abrí el grifo y me lavé la cara. Después, quité el vaho del espejo para ver cómo tenía los ojos después de haber llorado. Entonces la vi, era ella, era Maddie. No eran imaginaciones mías. Estaba segura. Me giré y…

No tengo más recuerdos de aquel momento. Lo último que vi fue mi imagen en el baño, con la cabeza metida en el lavabo y con un golpe en la cabeza, igual que Maddie. También recuerdo que ese mismo día, en el instituto, Maddie me dijo que estaríamos juntas para siempre. Me lo prometió. No estoy segura, pero creo que estoy muerta.

Mar Román, 1º A



sábado, 22 de febrero de 2014

LXXV ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE ANTONIO MACHADO


Hoy hace 75 años que murió Antonio Machado, hacía frío y llovía en Coillure. Sí, 75 años, número redondo y triste. 


Desde nuestro departamenteo -tan machadiano él- lo recordamos con el vídeo del homenaje (pequeñito) que se le hizo en el instituto en 2012 para conmemorar los 100 años de Campos de Castilla. Algunos de los alumnos que colaboraron lo recordarán.





Añadimos otro vídeo que cuenta la triste etapa final del poeta.


¡Quién estuviera hoy en Coillure!

LITERATURA DE LOS SIGLOS XIII-XIV - 3º DE LA ESO

viernes, 21 de febrero de 2014

EL AUTO DE LOS REYES MAGOS


Algún apasionado de la literatura medieval se ha dedicado a escenificar el Auto de los Reyes Magos con muñecos Playmobil. Aprovechamos su idea para acercar esta obra a los alumnos de 3º.

Es el primer texto teatral en lengua castellana que conservamos, aunque solo sea un fragmento. Como música de fondo suena el Cant de la Sibi.la, otro resto de dramatización sacra medieval que se conserva en los antiguos territorios de la Corona de Aragón. En la Misa del Gallo de la noche del 24 de diciembre, un niño, que representa a una sibila, canta anunciando el sacrificio que el niño que acaba de nacer (el Niño Jesús) tendrá que realizar para salvar a la humanidad. Todo muy medieval.

Difrutadlo.


EL CID CABALGA DE NUEVO

Para que vean los alumnos de 3º de la ESO  que El Cid todavía interesa, les mostramos aquí los vídeos con dos versiones modernillas del cantar de gesta medieval.

La primera es una canción heavy interpretada por el grupo Tierra Santa. En el vídeo se utilizan imágenes de la película El Cid que en 1961 rodó el director Samuel Bronston. Si Hollywood se arriesgo a realizar esta superproducción, es porque la historia merece la pena.



A nosotros nos gusta más la versión rap, más apegada al texto y sin el tufillo triunfalista de la versión anterior. Seguramente, esta versión se acerca más a la de los juglares medievales.

 



MÚSICA ANDALUSÍ - MOAXAJA


Para ambientar a nuestros alumnos de 3º de la ESO en su paseo por la literatura medieval, les ofrecemos esta moxaja andalusí.


HISTORIA DE LA LITERATURA - SIGLOS XI Y XII - 3º DE LA ESO

jueves, 20 de febrero de 2014

miércoles, 19 de febrero de 2014

INTRODUCCIÓN A LA EDAD MEDIA I - 3º DE LA ESO


Para ayudar a nuestros alumnos de 3º de la ESO en su estudio de la historia de la literatura, vamos a ir colgando en el blog una serie de presentaciones. Empezamos con una breve introducción a la Edad Media.




Esperamos que aprovechéis este recurso.

viernes, 17 de enero de 2014

UNA MALETA Y NUEVE HISTORIAS

HISTORIA Nº 8



¡QUIERO MADURAR!

Supongo que os preguntaréis qué hace una maleta en medio de la nada. Os lo voy a contar, pero tendré que empezar por el principio.

Mi nombre es Anita, tengo trece años y vivo con mi mamá en Barcelona. Desde hace un tiempo, ella andaba siempre fuera; si no era en el trabajo, era en la discoteca o con sus amigas tomando una copa en un bar. Mamá me tuvo muy joven, y mi abuela no lo llevó muy bien, así que mamá se escapó. Yo a eso lo llamaba “madurar”.

Este año ha sido mi primer curso en el instituto. La gente no es como en el cole. Menos mal que me tocó en la misma clase que Tania. La chica más popular del instituto es Tara. Siempre va vestida de negro, fuma y tiene un comportamiento muy vulgar.

Cuando llegó el tercer trimestre, me entraron ganas de cambiar algo en mi vida; tal vez hacer amigos nuevos. Me entraron ganas de que la gente me conociera, de ser popular… Empecé a pensar que si hacía lo mismo que mamá, maduraría antes; así que hice una lista con todos los pasos que tenía que dar para madurar. Tenía que integrarme en el grupo de Tara, ser popular, tener mi primer novio, ir de fiesta, fumar, beber… y, por último, escaparme, como mamá. Así la gente se daría cuenta de que había madurado, de que no era una friki. Sólo le conté mi plan a Tania, aunque ella no lo aprobó.

Después de unas semanas, hasta mi mamá, que no me prestaba mucha atención, se dio cuenta de que yo ya no era la misma: había dejado de vestirme con colores claros y sólo usaba el negro, ya no estudiaba y empecé a escuchar música que no era adecuada para mi edad. Ya había tachado todo de mi lista. La siguiente fase era marcharme de casa. Y me fui.

Ese día, mi madre llegó a las cuatro de la tarde después de una noche (parte del día) de fiesta, y no me encontró. Subió a mi habitación y lo vio todo revuelto. Faltaba la maleta. Por primera vez se preocupó por mí, y creo que se sintió culpable. Corrió a casa de Tania, y ella fue la que le dijo dónde podría encontrarme.

Yo iba caminando por aquel camino, con mi maleta, y oí que mi mamá me llamaba. Me di la vuelta y la vi corriendo hacia mí. Solté la maleta y fui a su encuentro. Nos dimos un abrazo, me pidió perdón y me dijo entre lágrimas cúanto me quería. Yo también lloré y también le dije que la quería. Volvimos juntas a casa, pero la maleta se quedó allí, sola. Mi madre y yo empezamos una nueva vida y ella era el pasado.

Alexandra Costache, 3º B



miércoles, 15 de enero de 2014

UNA MALETA Y NUEVE HISTORIAS

HISTORIA Nº 7





LA MALETA

Estrella y Beatriz eran dos hermanas gemelas de 15 años que vivían en casa de su madre, una  vieja gorda y amargada que las odiaba. Un día salieron a montar a caballo, como de costumbre y, a su regreso, su madre les anunció que había concertado sus bodas con dos hombres ricos y mucho mayores que ellas. Las niñas no podían hacer nada, ya que la fecha estaba fijada para sólo unas semanas después. Estaban tan desesperadas que decidieron huir de casa.

Una semana antes de la boda, Estrella preparó un carruaje y Beatriz recogió cosas de valor y las metió en una maleta, para luego venderlas y poder sobrevivir. Al amanecer, antes de que se despertara su madre,  salieron huyendo. Durante el camino, las dos jóvenes iban muy felices, pensando en sus nuevas vidas y en la maleta que iba a ser su salvación. Pero su felicidad duró poco: a lo lejos apareció su madre con otro carruaje y acercándose a toda velocidad.

Durante algún tiempo estuvieron intentando escapar y, al final, lo consiguieron. Su madre las perdió de vista porque se había parado a recoger algo que había visto caer del carruaje las jóvenes. Era una maleta, la misma por la que había salido a perseguir a sus hijas. Se puso tan contenta que le hizo una foto a aquella maleta en mitad del camino.

Las hijas llegaron a un pueblo cercano en un estado desastroso: sudorosas, despeinadas, temblando, hambrientas… Beatriz, que era la más caprichosa de las dos, quiso entrar en una pastelería para comer algo. Estrella fue a coger dinero para cumplir el capricho de su hermana, pero descubrió que la maleta no estaba. La habían perdido. Desesperadas, estuvieron vagando por el pueblo sin saber qué hacer.

Al día siguiente decidieron volver a la casa de su odiosa madre. Todo el mundo se había enterado de su huida, así que los hombres ricos anularon la boda.

Un mes después, las dos hermanas aparecieron muertas cerca de su casa. Cuando las encontraron, vieron sobre sus cuerpos una foto en la que aparecía una maleta en mitad de un camino. En la parte de atrás su madre había escrito una dedicatoria.


Verónica Aranda Rodríguez, 3º B


lunes, 13 de enero de 2014

UNA MALETA Y NUEVE HISTORIAS

HISTORIA Nº 6



LA RUTINA DE ALONSO

         Como todas las mañanas, sonó el despertador a las seis y media. Alonso se levantó y fue a la cocina para desayunar. Después se duchó, se vistió y bajó al garaje. Se subió en su modesto coche y se dirigió hacia la oficina.

         A Alonso le agobiaban los pitidos ensordecedores de los demás coches, que querían llegar a su destino lo antes posible. En la oficina, trabajaba sin descanso hasta las ocho de la tarde. Cuando llegaba a casa, tenía que seguir trabajando otras dos horas más. Después, bajaba a cenar a un bar que había cerca de su casa. Luego se iba a la cama para esperar que el despertador sonara de nuevo.

         Alonso estaba aburrido. Tenía que hacer algo urgentemente. Se le ocurrió una brillante idea: cambiar de aires. Tras darle varias vueltas al asunto, decidió que lo mejor era regresar a su pueblo, donde, antes de venir a Madrid, llevaba una vida muy tranquila.

Tuvo que trasladarse a la ciudad porque lo que le interesaba era trabajar en lo que había estudiado. Ahora le daba igual, y lo que quería era recuperar la vida que llevaba antes. Iría a su trabajo a pie, sin coche y tendría una jornada menos intensa, aunque ganaría menos. Además, dispondría de tiempo libre por las tardes. Sólo la idea de pensar en su huerto y en su afición a la pintura le hacía recobrar la ilusión por la vida.

Al día siguiente hizo la maleta y se marchó. Cuando llegó al pueblo, antes de entrar en él,  paró su coche en medio del camino, se bajó y soltó la maleta. Durante unos minutos, contempló el paisaje. Luego miró la maleta. Nada de lo que había en ella tenía ya interés para él. La dejó allí, sola, se subió al coche y entró en su pueblo, sin equipaje.



Víctor Vélez Carrillo, 3º B

sábado, 11 de enero de 2014

UNA MALETA Y NUEVE HISTORIAS

CUENTO Nº 5




LA MALETA

Ahí estaba la maleta, sola, en medio de esa carretera solitaria e infinita, sin nada alrededor. Todavía tenía restos de sangre, signo de la violencia cometida hacía muy poco tiempo.

Todo empezó en un día normal de otoño. Seth entró en el bar, como siempre, dispuesto a beber, beber y beber… Como decía, un día de lo más normal. Pero todo cambió cuando salió del bar: dos hombres empezaron a seguirle. Seth corrió hasta que pudo despistarlos, o eso creyó. Suspiró y empezó a correr de nuevo hacia su casa, y allí estaban, frente a él, apuntándole con sus pistolas. Se acercaron, lo empujaron, cayó al suelo y perdió el conocimiento. Llegó otro hombre conduciendo un coche, lo metieron dentro y se lo llevaron.

Cuando despertó, estaba solo, atado a una silla y con una maleta sobre las rodillas, en medio de una carretera por la que, al parecer, no pasaban muchos coches. Así estuvo durante horas, hasta que, a lo lejos, divisó un camión grande que se dirigía hacia él. A medida que se acercaba, los nervios de Seth aumentaban. “No puede ser, soy demasiado joven”, pensó.

A los pocos minutos, de Seth  no quedaba nada, sólo el maletín lleno de dinero y ensangrentado en medio de la carretera.


José García, 3º B


jueves, 9 de enero de 2014

UNA MALETA Y NUEVE HISTORIAS

HISTORIA Nº 4



EL AMOR PERDIDO

Un día lluvioso me llamó y me dijo que todo había terminado, que me dejaba. Estaba destrozado. Me olvidé de todo: mi trabajo, mis obligaciones… Ella era lo único que tenía, lo que me alegraba la vida. Aquella rubia y suave melena, sus ojos azules, que tanto llamaban la atención… Así era ella. Era Elena.

Yo era uno de esos tipos románticos, con el pelo oscuro y ojos brillantes de color miel. Mi nombre es Jonny. Esta es mi historia.

Soy huérfano, y cuando me dejó Elena, mi vida dejó de tener rumbo. Decidí marcharme a otro lugar, a vivir lejos de sus recuerdos y olvidarme de ella. Me subí al tren para emprender mi viaje. Decidí seriamente empezar desde cero. Aquella maleta que llevaba conmigo me traía demasiados recuerdos. Hay un mundo entero por descubrir. Me precipité a él: tiré por la ventanilla aquella maleta llena de momentos inolvidables.


Karima El Gadaoui, 3º B


miércoles, 8 de enero de 2014

BUZÓN DE SUGERENCIAS



Anunciamos que la biblioteca del centro ya contamos con un precioso buzón de sugerencias. Si os apetece leer algún libro y no está en la biblioteca, podéis solicitarlo. Los profesores que están de guardia en los recreos te facilitarán las fichas para que las rellenéiss con vuestras peticiones . No os prometemos nada, pero intentaremos comprar esas obras que os apetece leer.

El precioso cartel que anuncia el buzón ha sido realizado por las hermanas Usero de 3º B.

domingo, 5 de enero de 2014

UNA MALETA Y NUEVE HISTOIRAS



HISTORIA Nº 2


Era una niña de 11 años cuando entré al instituto, iba con miedo de poder hacer algo mal y que me quedara sola,  que la gente se riera de mí. Pero no, gracias a Dios tenía  a mi amigo de la infancia en el que podía apoyarme, le conocía desde la guardería. Después hice  otra amiga con la que me sentí a muy identificada, tanto que casi era mi hermana, a los pocos días vi a una chica que parecía maja y la veía tan sola que decidí meterla al grupo. A los cuatro meses éramos las mejores amigas, nada ni nadie podía separarnos. Hasta que una de ellas se propuso apartarme  de mi mejor e inseparable amiga. En el verano cuando me fui de vacaciones empezaron a unirse para ir las dos contra mí, cuando llegué nada era como yo había dejado las cosas, estaban raras, todo el rato hablaban de las cosas tan divertidas que ellas solas hicieron sin mí. Ahí fue cuando me di cuenta de que yo sobraba, ¿para qué iba seguir estando en un lugar donde no había sitio para mí? Cuando observe que no paraban de insultarme por cosas que yo no había hecho, me fijé en que no era yo quien se iba a quedar más sola, si no ellas por hacer eso y desearme que me pasara todo lo malo.

Cuando pasé a segundo iba con temor, no tenía ninguna amiga y mi amigo de la infancia no querría verme mas puesto que le dejé solo por las otras supuestas ‘’amigas’’ que  tenía.  Ahí fue cuando empecé a hablar con unas chicas muy majas que antes no nos podíamos ni ver por culpa de Jennifer y de Isabel  mis ‘’amigas’’. Pero a pesar de eso ellas me dieron una oportunidad. Ahí  fue cuando me alegre de haber dado de lado a las otras. Me hice amiga de todas, con una tenía más confianza que con otra, como es normal. También recuperé a mi amiga, que nos conocíamos desde los cuatro años. Después empecé a juntarme con una chica llamada Silvia, la que más me apoyó y me ayudó desde que me conoció, y pensar que empezamos a hablar gracias a un ejercicio de matemáticas que ninguna de las dos entendíamos. Así seguíamos hasta final de curso. En ese verano no nos separábamos ni un solo minuto. Empezamos a salir y a quedar con Ana y Penélope para dar una vuelta por las tardes, ir a la piscina, hacer guerras de globos, etc.

La víspera de las listas de las clases Silvia y yo deseábamos con todas nuestras ganas que nos pusieran juntas en la misma clase. Y así fue, cuando vimos nuestros nombres juntos en la misma lista nos pusimos a gritar y a saltar como locas. La gente que nos vio pensaría que estábamos tontas, pero nadie sabía que nos daba igual y que a pesar de todo a nadie le importaba lo que hiciéramos ni lo que sentíamos en ese momento, nosotras solo pensábamos en lo que íbamos a hacer durante este curso y las metas que teníamos planteadas. Todo era perfecto pero en mi mente se colaba algo negativo, no volvería a ver al chico que me gustaba, porque pasaba a bachillerato y no le vería ni en los recreos ni entre clase y clase ni nada…

El primer día era muy especial volvería a ver a mis amigos del curso pasado después de un verano largo y genial, nada más entrar a mi clase pensé en mis metas de aprobar el curso, cuando salí de aquella clase de tercero b, le vi, fue algo mágico, después de un verano entero pensando que no le volvería a ver. Mis expectativas cambiaron por completo.

Lo más especial de mi vida llegó ese veintisiete de octubre, mi hermana me dio la feliz noticia de que iba a ser tía por primera vez. A partir de ahí todos mis pensamientos cambiaron por completo, ahora me esforzaría al máximo por aprobar este curso para el verano que viene no dejar a mi sobrino ni un rato.

Un día soñé que me iba con mi familia y mi sobrino recién nacido de vacaciones por una carretera solitaria donde me encontré una maleta marrón de piel, mientras la iba abriendo pensaba en el temor que tenía por encontrarme algo que no quisiera ver.

 Definitivamente me armé de valor para abrirla de una vez y vi mi vida escrita tal y como era en un pequeño diario.



Cristina Velarde, 3º B