miércoles, 21 de marzo de 2012

PRIMAVERA MACHADIANA

Hoy empieza la primavera la celebramos con un poema de Antonio Machado, como no podía ser de otro modo. Hemos elegido "A un olmo viejo", uno de los poemas de su obra Campos de Castilla, que estamos homenajeando durante este año por cumplirse cien años de su primera edición.

Leonor, su niña-esposa, se moría. Antonio Machado vio en el tímido verdor de algunas hojas del olmo moribundo una imagen de la esperanza de vida que él ansiaba. Bello poema para esta primavera. Tenemos más. Disfrutadlos.



A UN OLMO VIEJO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Antonio Machado

sábado, 10 de marzo de 2012

ALUMNOS DE 4º ENTREVISTAN A IAN GIBSON

Cuando sacamos nuestra grabadora -un sencillo mp4 de los que podemos encontrar en cualquier tienda en los tiempos que corren-, Ian Gibson, muy natural, exclama con sorpresa: “¡Qué pequeña!”. Enseguida comienza a recordar la época en la que él llegó a España por primera vez, allá por 1965, con la intención de entrevistar a todo aquel que pudiera darle alguna información sobre las raíces de la poesía de Lorca. Nos cuenta que llevaba una grabadora enorme, del tamaño de una caja de zapatos grande, y que hacía un ruido infernal al grabar. Entre risas, y aprovechando la regresión al pasado de su memoria, comenzamos la entrevista.

ALUMNOS (IES ‘EL OLIVO’): ¿Qué hace que un irlandés se enamore de España?


IAN GIBSON: Yo creo que esto es algo que pasa, no lo eliges. Te enamoras de una persona, de un tema… En mi caso, lo primero fue el contacto con Castilla: con su sol, su verano castellano que yo desconocía, porque yo vengo de una isla lluviosa (Irlanda).
Me enamoró también el contacto con la poesía española, y poco a poco se fue desarrollando mi fascinación por el país. Creo que había en mí una añoranza de sol y de sur. Y aquí estoy, en Parla (risas).

A.: ¿Qué proceso sigue para investigar sobre los autores que le interesan?


I. G.: En mi caso, ha sido un lento aprendizaje. Primero, tiene que haber pasión, porque si no, no vas a dedicar horas en bibliotecas, en hemerotecas, localizando gente, grabando entrevistas… Y una vez que hay pasión, poco a poco se va descubriendo la manera de hacer las cosas, porque yo tampoco tuve maestros.


Siempre he sido un gran lector de libros y siempre me han gustado las biografías. En su momento, me di cuenta de que tenía cierto talento como investigador. Hay que conocerse bien a uno mismo para saber qué tipo de aptitudes se tienen. No es que sea un don genial, pero a mí me sirvió para hacer lo que quería: comunicarme con el mundo a través de la publicación de mi trabajo.


A.: ¿Cuál de las tragedias sufridas por los cuatro protagonistas de Cuatro poetas en guerra le impactó más?


I. G.: Sin lugar a dudas, la de Lorca. Y me sigue impactando. Fue un poeta que vivió siempre rodeado de muerte. Incluso intuyó su propia muerte, que ocurrió en su Granada querida, a la que él había hecho célebre.


A.: ¿Qué otro libro de los que ha escrito nos recomienda al público juvenil?


I. G.: Qué pregunta más difícil… He publicado muchas cosas. Yo creo que mi libro sobre Rubén Darío (Yo, Rubén Darío) tiene su pequeño encanto, porque Rubén Darío es otro poeta que fue muy importante en mi vida. Además, fue el maestro de Lorca, quien considero que empezó a descubrir su don poético leyendo a Rubén Darío.


A.: ¿Cuáles son sus próximos proyectos?


I. G.: El próximo proyecto ya está en marcha: una biografía de Luis Buñuel, el cineasta, probablemente el más importante que ha producido este país. Además, era íntimo amigo de Lorca y Dalí. Yo llegué a él a través de las primeras biografías que escribí sobre Lorca y Salvador Dalí, así que ahora le tocaba el turno al tercer amigo del grupo; eran como los tres mosqueteros. Unos genios.

Sobre Luis Buñuel aún me quedan al menos dos años de trabajo, aún mucho camino que recorrer. “Haciendo camino al andar”, como decía Machado.

 

TERCER GRADO

A.: Un lugar del mundo.
I. G.: Granada.
A.: Un lugar de España.
I. G.: El Cabo de Creus.
A.: Un poeta.
I. G.: Paul Verlaine.
A.: Una poesía.
I. G.: ‘A un olmo seco’, de Antonio Machado. Uno de los más grandes poemas del idioma.
A.: Una época histórica.
I. G.: La actual, que es fascinante. Está muy bien estudiar el pasado, pero también hay que estar inmerso en la época actual.
A.: Un autor sobre el que le gustaría escribir.
I. G.: Benito Pérez Galdós, el novelista.

Entrevista realizada por los alumnos de 4º ESO del IES ‘El Olivo’

viernes, 2 de marzo de 2012

LENGUA Y CINE: SABRINAS



Cuando el cine era la principal fuente de distracción de este país, se convirtió en una ventana al mundo, cuyos cristales a veces velaba la censura. Todo lo que allí salía se convertía en modelo, sobre todo lo que tenía que ver con la moda.

Muchas formas de vestirse, de peinarse, de decorar las casas llegaron a través de las pantallas, pero también llegaron palabras y expresiones para nombrar todas esas novedades que se han quedado en nuestra lengua, y otras que sólo han estado por un tiempo. A esas palabras vamos a dedicar esta sección de Lengua y cine. Irán apareciendo de vez en cuando. Empezamos hoy con SABRINAS.

Las SABRINAS, como mucha gente sabe, son unos zapatos de mujer sin tacón y con la puntilla con escote redondeado, tipo salón. También se conocen con el nombre de “bailarinas” o “manoletinas”. Todos las reconoceréis porque últimamente están de moda. El primer nombre es por su parecido con el calzado que suelen usar las bailarinas; y el segundo, por ser similares al utilizado por los toreros, de los que Manolete (1917-1947) parece ser el paradigma.

Si buscamos en el diccionario de la RAE, encontramos en las entradas “bailarina” y “manoletina” la referencia a este tipo de calzado femenino, pero no aparece “sabrina”. Sin embargo, si ponemos en Imágenes de Google la palabra, no hay duda: aparecen los citados zapatos, y Google es ya casi autoridad académica . Parece que todavía tiene vigencia la palabra, pero no sabemos cuánto va a durar.





Pues bien, esas “sabrinas” deben su nombre a una película, Sabrina, y, sobre todo, a su actriz protagonista: Audrey Hepburn.





Sabrina es una deliciosa comedia dirigida por Willy Wilder (1906-2002) en 1954. La película nos cuenta la vida y los  sueños de Sabrina, la hija de chófer británico de los ricos y poderosos Larrabee. La joven, enamorada desde niña del joven y frívolo David Larrabee, es enviada a París para que se labre un futuro. Vuelve hecha una mujer elegante y seductora que sigue enamorada del menor de los Larrabee, quien, por fin se fija en ella. Pero Linus Larrabee, el hermano mayor, no está dispuesto a permitir esa historia de amor.



La encantadora Audrey Hepburn es Sabrina, y la acompañan en el reparto Humphrey Bogart y William Holden. No es la mejor película de Wilder: fue un encargo de Hollywood, más impuesto que deseado; el guión se iba escribiendo a medida que avanzaba la película y nadie, ni siquiera el director, tenía claro el final; Bogart no se llevaba bien con sus compañeros, no se sentía cómodo en un papel tan alejado del “duro” al que estaba acostumbrado; la joven y angelical Audrey parece que fue seducida por el donjuán Holden... Hubo peleas, discusiones y alcohol, mucho alcohol. Wilder recordaba el rodaje como una pesadilla.

A pesar de todo, la película es encantadora, y en ella aparecía Hepburn con ese tipo de calzado, por lo que se le adjudicó el nombre del film y de su protagonista. Por otra parte, esta actriz apareció en otras películas luciendo esas “sabrinas”, que pasaron a formar parte de su imagen (hoy se dice look), tan de moda actualmente.




Recientemente, se hizo una nueva versión de la película (remake, se dice ahora): Sabrina (y sus amores) (1995) dirigida por Sydney Pollack, con un ya maduro Harrison Ford, Julia Ormond y Greg Kinnear. Una versión correcta que no es más que una modernización de la anterior, a la que sólo añade cierto aire de teleserie americana. Se deja ver, nada más.





En fin, ya sabéis de dónde viene ese nombre de “sabrinas”. No creo que la palabra perviva mucho tiempo en nuestra lengua, así que aquí dejo constancia de su paso y larga estancia (lleva con nosotros más de cincuenta años). 

María Moulinex

viernes, 24 de febrero de 2012

IAN GIBSON EN EL OLIVO II





La biografía de Ian Gibson comienza a escribirse en Irlanda, su tierra de origen, el 21 de abril de 1939, pero se forja definitivamente en España donde encuentra el verdadero objeto de su labor investigadora y cuya nacionalidad obtiene en 1984.

- Cabe destacar también su faceta como novelista con la obra Viento del sur. Memorias apócrifas de un inglés salvado por España, del año 2001.

Su interés y el amor por España arranca con sus primeros estudios de Filología Española y Francesa en el Trinity College de Dublín. La lectura del Romancero Gitano, de Lorca, le empuja a conocer las tierras y las gentes en las que se ha gestado la obra. Así pues, su primer viaje a España se produce ya en 1958 y significará el comienzo de una larga, fructífera y estamos seguros que satisfactoria relación con nuestro país.
Tras su licenciatura inicia un periodo de dedicación a la enseñanza en las universidades de Belfast y Londres y prepara su tesis doctoral sobre Federico García Lorca. Esta circunstancia le impulsa a realizar en 1965 un segundo viaje a España, a Granada, con el fin de recoger documentación para la misma.


Quizá no era el de la enseñanza el camino que estaba llamado a recorrer, por lo que la inquietud de la que ha hecho gala a lo largo de toda su vida le lleva a abandonarlo e instalarse definitivamente en España, tras un paréntesis de pocos años vividos en el sur de Francia. Así pues, en 1978 fija temporalmente su residencia en Madrid y comienza a escribir la biografía de Lorca.
Algunos años después, en 1991, decide continuar su periplo hacia el sur y recala en el pueblecito granadino de El Valle, a medio camino entre la capital de la provincia y el Mediterráneo. Allí continuará su labor investigadora y la elaboración de algunos de sus libros.


Ya en 2004 regresa a Madrid para iniciar la redacción de su espléndida biografía sobre la figura de otro de los grandes poetas españoles del siglo XX, Antonio Machado. Aquí, en el popular barrio de Lavapiés, ha fijado Gibson su residencia y su cartel, como D. Juan Tenorio, para quien quiera algo de él.


La relación de títulos que componen la bibliogafía de nuestro ilustre visitante resulta extensa y variada, por eso aquí vamos a destacar solo algunos de sus trabajos más conocidos: 
- La represión nacionalista en Granada en 1936 y la muerte de Federico García Lorca, publicado en 1971.

- Diversos trabajos sobre José Antonio Primo de Rivera, José Calvo Sotelo, el general Queipo de Llano, y otros personajes significativos del periodo de la II República y la Guerra Civil aparecidos en la década de los 80.
- Su conocidísima biografía sobre Federico García Lorca en dos partes:

De Fuentevaqueros a Nueva York
(1985)

De Nueva York a Fuente Grande (1987)

- La vida desaforada de Salvador Dalí, de 1998.

- Yo, Rubén Darío. Memorias póstumas de un rey de la poesía, recreación de la vida del poeta nicaragüense, aparecida en 2002, a modo de autobiografía escrita póstumamente por él mismo.
- Cela, el hombre que quiso ganar, de 2003. 
- Ligero de equipaje, biografía de Antonio Machado, en 2006. 
- Cuatro poetas en guerra, de 2007, acerca de las vivencias (en algún caso demasiado breves y en todos ellos tristísimas) de Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca y Miguel Hernández durante la Guerra Civil. Este es el libro que han estado trabajando los alumnos de 4º de la ESO. 
- Lorca y el mundo gay, de 2009. 
Se encuentra actualmente trabajando en la que seguramente será la biografía definitiva del cineasta Luis Buñuel. 
Pero Gibson también ha realizado o colaborado en otros trabajos, aunque siempre en el entorno de su pasión por la investigación y la escritura. Algunos de ellos han sido: 
- Colaborar con el director Juan Antonio Bardem en el guión de la serie Lorca, muerte de un poeta. 
- Participar como asesor histórico en la película de Jaime Camino Dragón Rapide, sobre los preparativos para la sublevación militar y la incorporación de Franco a la misma en el norte de África. 
- Colaborar en series históricas de la BBC como La nueva España y Fuego en la sangre, acerca del carácter y las costumbres españolas.
- Comentar aspectos variados de la actualidad en las páginas del diario Público a través de su blog Apuntes peripatéticos.

jueves, 23 de febrero de 2012

IAN GIBSON EN EL OLIVO I

Ayer nos visitó el hispanista e historiador Ian Gibson. Los alumnos de 4º de la ESO llevaban meses leyendo y trabajando su obra Cuatro poetas en guerra, en la que habla de Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Federico García Lorca y Miguel Hernández, cuatro poetas españoles que vivieron esos días de julio de 1936 llenos de zozobra, miedo y rabia; que sufrieron el exilio, la cárcel y la muerte.

Gibson habló de su obra y charló con los alumnos de 4º de la ESO y de 2º de Bachillerato.





Para el IES EL OLIVO y para el Departamente de Lengua ha sido  un orgullo tener aquí a Ian Gibson. Nuestros alumnos no se merecen menos.

domingo, 19 de febrero de 2012

EL OLOR DEL BETÚN



El 9 de febrero de 1824 era lunes, y seguro que hacía mucho frío en la zona industrial del Londres victoriano, llena de inmundicia y ratas. El río Támesis estaba muy cerca y su humedad lo cubría todo. Hacia allí, muy temprano (ni siquiera había amanecido), se dirigía un muchacho que hacía sólo dos días había cumplido los 12 años; era su primer día de trabajo en la fábrica de betún para el calzado Warren: seis chelines a la semana por diez horas de trabajo diario, seis días a la semana. Se llamaba Charles.

Imaginamos que iba triste y malhumorado. Ese no era su sitio, no le correspondía: él pertenecía a otro mundo, al mundo de la clase media. Se veía ahí porque tenía un padre inconsciente y derrochador que se había endeudado hasta conseguir que lo metieran en la cárcel. La familia se marchó a vivir a la celda con él (la ley permitía que los que cumplían condena por deudas pudieran llevarse a su familia a vivir con ellos en la cárcel). El joven Charles había alquilado una habitación en casa de una tal señora Roylance y había buscado trabajo. Los domingos visitaba a su familia en la prisión de Marshalsea.

Seguimos imaginando. El joven Charles, Charles Dickens, por si alguien no lo había adivinado todavía, seguro que dejaba volar su imaginación mientras pegaba etiquetas en los botes de betún e intentaba sobreponerse al fuerte olor que despedía esa materia untosa; es más que posible que recordara sus años de infancia, sus pocos años de escuela y sus muchas horas de lectura: las novelas de aventuras inglesas que se inspiraban en la picaresca española, como Las aventuras de Roderick Random y Las aventuras de Peregrine Pickle de Tobias Smollett, y Tom Jones de Henry Fielding. También Robinson Crusoe de Daniel Defoe y Don Quijote de la Mancha de Cervantes. Pero de vez en cuando, la realidad tiraba de él y lo zarandeaba. Los recuerdos y las ensoñaciones se disolvían en aquella atmósfera insalubre, y el joven Dickens miraba a su alrededor y veía a otros niños como él o más pequeños que él, más desgraciados porque nunca habían conocido el bienestar. Sólo fueron unos meses, hasta que su familia abandonó la cárcel, pero en aquella experiencia se forjaron muchos de sus futuros personajes e historias y cristalizó su visión del mundo. Años después recordaba aquella época: “Todo mi ser se sentía tan imbuido de pesar y humillación al pensar en lo que había perdido que incluso ahora, famoso, satisfecho y contento, en mis ensoñaciones, cuando rememoro con tristeza aquella época de mi vida, muchas veces me olvido de que tengo una mujer y unos hijos, incluso de que soy un hombre” (The live of Charles Dickens, Jonh Forster, 1872).

Porque Charles terminó siendo periodista y, como una cosa lleva a otra, escribiendo novelas por entregas en los periódicos. Comenzó por aquellos Papeles póstumos del club Pickwick (1837) y siguió con otras trece novelas (catorce si se cuenta la inacabada El misterio de Edwin Drood), por donde transitan más de mil personajes que conforman una visión del mundo que le tocó vivir, el mundo de la Revolución Industrial, del “capitalismo salvaje”, donde los pobres ya no podían ser esclavos, pero carecían de cualquier derecho. Sus historias se entretejen con parias a los que se mira de forma compasiva. Grandes autores posteriores, como Henry James o Virginia Woolf, lo acusaron de un excesivo sentimentalismo, pero su contemporáneo Carlos Marx dijo de él que “había proclamado más verdades de calado social y político que todos los discursos profesionales de la política, agitadores y moralistas juntos”.

Sabía narrar, crear personajes y mantener el interés de sus lectores, lo que le propició un inmenso éxito. Sus obras, publicadas por entregas en periódicos, llegaban a un gran número de lectores, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos. Cuentan que la gente se amontonaba en los muelles esperando los barcos que venían de Inglaterra, impacientes por conseguir las continuaciones de las novelas dickensianas.

Y su éxito se ha mantenido más allá del tiempo: sus novelas han sido llevadas al cine una y otra vez; se han hecho series televisivas y cómics con sus historias; ha sido traducido a todos los idiomas… Y este año va a estar más presente que nunca, ya que se celebra el 200 aniversario de su nacimiento (7 de febrero de 1812). Se han reeditado muchas de sus obras y se han publicado muchos libros sobre el autor, además de inaugurarse una gran exposición en Londres: Dickens y Londres, que estará abierta hasta el 10 de junio, y que se acompaña con la edición del libro Dickens’s victorian London (1831-1901) de Tony Williams y Alex Werner. Porque Dickens y su obra están indisolublemente unidos al Londres victoriano.

Es un excelente momento para acercarse y adentrarse en la obra de este gran autor. Para que elijáis, os dejamos un enlace con los títulos de todas ellas. Feliz año dickensiano.

OBRAS DE DICKENS


En las imágenes, de arriba a abajo: retrato de Dickens, fotografía del autor con sus hermanas leyendo, hoja manuscrita y El sueño de Dickens, cuadro de su contemporáneo Robert Williams Buss, en el que se representa al autor dormido en su estudio y rodeado por sus personajes: Oliver Twist, Ebenezer Scrooge, David Copperfield, Jacob Marley...

Marta de Nevares

viernes, 17 de febrero de 2012

POESÍA AMOROSA PARA SAN VALENTÍN II

Y ya están colgados los corazones de la cosecha lírica de este año 2012. Aquí podéis ver lo preciosos que lucen por nuestros pasillos. Hoy a la salida de clase los chavales se agolpaban para ver el suyo y señalarlo con ilusión. Damos las gracias a los alumnos de Bachillerato que tan amable y amorosamente nos han brindado su tiempo para ayudar a colgarlos.






Esperemos que sigan fluyendo por nuestro instituto el amor y los versos.


jueves, 16 de febrero de 2012

POESÍA AMOROSA PARA SAN VALENTÍN I

Tras varios intensos días en los que hemos leído poesías y decorado corazones, por fin llegan las primeras fotos. Pronto estarán colgados por las paredes del instituto y disfrutaremos de ellos, de sus versos y de todo el amor que desprenden. Aquí tenéis un extenso reportaje gráfico. Fijaos con qué esmero y dedicación han preparado sus corazones los chavales de 2º de la ESO. Están aprendiendo a trabajar con detenimiento, a cuidar la presentación, a fijarse en la estructura de los poemas, a saborear los versos y así se han ido familiarizando con autores de diferentes épocas y estilos. También hemos recibido corazones de poetas de Bachillerato que han plasmado sus propias creaciones.






POESÍA PARA EL INVIERNO






También el invierno tiene su poesía; una poesía llena de silenciosa nieve, carámbanos y corazones helados. Hemos recogido algunos hermosos poemas que hablan del invierno y nuestros alumnos de 2º de la ESO los han leído y los han copiado. Así de bonitos han quedado.




viernes, 10 de febrero de 2012

REVISTA CIENOLILETRAS 2011

 


A VUELTAS CON LA ORTOGRAFÍA

CARTELES ORTOGRÁFICOS

Una de nuestras mayores preocupaciones como profesores de Lengua es cómo mejorar la ortografía; así que siempre andamos probando cosas nuevas (unas inventadas, otras tomadas prestadas de imaginativos compañeros). En nuestro intento por hacer que los alumnos se fijen, estamos llenando las clases de 2º de la ESO con carteles dedicados a palabras que presentan ciertas dificultades ortográficas.


En este caso, los alumnos de 2º B se han dedicado a buscar palabras que tuvieran una hache intercalada. Hubo alguno que trajo más de cincuenta. Cada uno eligió la que más le gustaba, e hizo un pequeño cartel. Con todos ellos, hemos realizado estos carteles ortográficos que decoran aHora la clase.


También ha sido una forma de aprender palabras nuevas. Seguro que hemos salvado a alguna palabreja de caer en la ignominia y el desHonor de la falta de ortografía. Así de bonitos han quedado los carteles.



viernes, 3 de febrero de 2012

HISTORIAS CON LA V

Se trata de que cada alumno seleccione 10 palabras que comiencen con la letra V, otras diez que simplemente la contengan, dos nombres de lugares y dos de personas que comiencen con esa letra. Con ese material tienen que escribir una pequeña historia. Pueden aparecer otras palabras que ni comiencen ni contengan la V.


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Veinte vecinos, entre ellos Vicente y Virginia, vivían en Valladolid. Vicente era vigía y siempre llevaba vaqueros, y Virginia trabajaba de veterinaria.

Un verano, Virginia recibió las visitas de una vaca y de una gaviota. El problema de la vaca era que, de tanto cavar para buscar una calavera, sus pezuñas se habían ensuciado mucho. Virginia se las lavó, y la vaca volvió a Venecia, donde vivía.

La gaviota llegó después. Ella no podía volar, y había visto vídeos para hacerlo. Virginia le dijo que en el Universo vivían muchas aves que no sabían volar. La gaviota, más motivada, se fue a intentar volar de nuevo. Vicente, el vigía y novio de Virginia, cogió su móvil y la llamó.

-Vente a Valencia conmigo

Virginia, conmovida, respondió con un verdadero “sí”.

Fernando Gracia, 2º B




Victorino, un hombre joven, muy rico, pero muy voluntarioso, tenía una amiga que se llamaba Virginia. Un día de invierno, a Victorino le robaron en su casa; se llevaron su dinero, pero no sus valores. Sólo le dejaron la ventana, y suerte que tenía una vela para alumbrarse.

A Victorino le gustaba mucho divertirse tocando su nuevo violín favorito, y se aferró a practicar para recuperar su dinero. Un día, un supervisor le oyó tocar y le encantó. El supervisor le dijo que había un concurso en el que valoraban la habilidad para tocar el violín que se celebraba en Vigo. Como a Victorino le gustaba mucho volar, aprovechó la oportunidad para hacer un vuelo a Vigo. Cuando llegó al aeropuerto, alquiló un vehículo y llegó al teatro donde se iba a celebrar el recital. Allí se encontró a su amiga Virginia, que llevaba velo porque se había convertido al islam. La chica se quedó a ver la actuación de su amigo, con la que le dieron dinero y unas latas de cerveza. Tras el recital, Victorino realizó giras por Valencia y Venecia.

Jesús Urbón, 2º B


Un día, en una vieja aldea, dos jóvenes, Vicente y Victoria querían volar a Valencia para visitar a un antiguo vecino del la aldea. Lo malo es que el avión era una antigualla y estaba cubierto de polvo; menos mal que el piloto era un buen aviador. Desde la ventana vieron los pueblos de Valladolid y Valencia, pero tuvieron que aguantar todo el viaje sin ventilador. Cuando llegaron, se tomaron un buen vino de la mejor uva en la habitación del hotel.

Al día siguiente salieron de compras; por la mañana Vicente se fue a Zara a comprarse un traje de lana de oveja; por la tarde, Victoria fue al concesionario a comprarse un fabuloso Lamborghini Aventador y, además, un barco de vela para Vicente. Cuando ambos llegaron a su hotel vieron que había …¡una vaca en su habitación! Estaban perplejos. Fueron a avisar a la policía y, de repente, se les apareció un ovni con una Virgen dentro. Fueron abducidos y unos pequeños marcianos les dijeron que les tenían que desvelar un secreto, que era que se iban a convertir en avispas. Cuando salieron de la nave, ésta voló en pedazos y al final murieron sin visitar al vecino.

Anónimo, 2º B


Viviana Avilés era la novia de Vinny Arévalo; ambos se fueron en verano de vacaciones en avión a Venecia para navegar por sus canales. Estuvieron conociendo avenidas y comiendo uvas, ya que le encantaban a Viviana, y viendo vídeos de vacas y ovejas corriendo por los valles. Más tarde, Víctor, un vigilante vasco, los invitó a Valencia, y ellos aceptaron.

Al llegar a Valencia, a la casa de Víctor, era evidente que estaba llena de polvo, y ellos aceptaron limpiarla, pero con la condición de escuchar música a un volumen muy elevado. Cuando terminaron de quitar el polvo, fueron a la playa, y como Vinny era muy valiente, decidió irse hasta las boyas. Después de un tiempo, Vinny y Vivian volvieron a su casa de Venezuela.

Liliana V. Acaro, 2º B


Vicente y Vanesa eran compañeros de profesión, ya que eran los dos veterinarios. Tenían que ir a un evento en Vigo en tiempo de adviento, así que les dio mucha pena irse.

En Vigo había una suave brisa. Cuando llegaron al hotel, tuvieron que encender velas para ver porque se había ido la luz. El viernes fueron a dar un paseo. Vanesa llevaba unos vaqueros y un velo. En la octava manzana vieron unas vacas y oyeron unas voces que provenían de las ventanas, pero no eran violines. Anduvieron para llegar al hotel. El siguiente jueves se fueron a sus casas. El próximo año les iba a tocar ir a Valencia, a Vicente en invierno y a Victoria en primavera.

Sandra Castellano, 2º B


Había una vez dos grandes amigos llamados Víctor y Vicente. Vicente era un hombre viudo, violento y amante de la música: tocaba el violín. Víctor era divertido, expresivo y un gran veterinario. Se conocieron en Venezuela, aunque Víctor era de Valladolid y Vicente de Vallecas. De ahí salió una buena amistad de dos devotos del viaje y de las aventuras. Como compartían esta afición, en las vacaciones se iban a conocer mundo, y Vicente, además, a conocer chicas. En uno de esos viajes, Vicente conoció a una chica de la que se enamoró completamente. Ella vivía en Irlanda, y Vicente dejó Vallecas y a su amigo por esta muchacha. Unos años más tarde se casaron y tuvieron dos hijos; a uno lo llamaron Roberto y al otro Víctor en honor a su amigo del alma y padrino de su boda.

Víctor siguió viviendo en Valladolid, pero todos los veranos iba a Irlanda a estar con ellos. En uno de esos tantos veranos se fue y no volvió. Se quedó allí para siempre porque le gustó mucho el ambiente, la cerveza y estar con su amigo. Alquiló una vivienda al lado de la de Vicente, se compró una televisión de treinta y nueve pulgadas y rehízo allí su vida. También consiguió una novia y lo dejó todo en España. Los dos amigos se quedaron en Irlanda para siempre y de vez en cuando iban a España, pero volvían y traían cositas, como jamón, uvas… Ellos ya se consideraban irlandeses; y a esto se debe que muchos españoles tengan familiares irlandeses.

Carlos Quintero, 2º B


En un valle de Vigo vivía Valeria, en una casa que había alquilado para todo el verano que ya estaba acabando. Era su último día y ya tenía las maletas en la puerta. No corría nada de viento, pero llovía, y aunque lloviera hacía calor, así que se sirvió en un vaso un helado de vainilla. Encendió la televisión, abrió una ventana y vio el verde césped mientras que se lo comían las vacas. Cuando terminó el helado, metió el vaso en el lavavajillas con el resto de la vajilla, después fue al servicio, cogió su nuevo móvil y llamó a su amiga Valentina para decirle que se iba de viaje a Venezuela, que si quería ir con ella.

Cuando terminó de hablar, se puso a leer una revista hasta que llegaron los dueños de la casa, les devolvió la llave, les agradeció muchísimo que le hubieran alquilado la casa, se despidieron y Valeria se fue a casa de su amiga, que vivía en Vizcaya y con la que próximamente se iría a Venezuela.

Erika Cabanillas, 2º B


viernes, 27 de enero de 2012

VISITA A LA BIBLIOTECA GLORIA FUERTES DE PARLA

Este año, nuestro departamento ha vuelto a organizar las visitas a la biblioteca Gloria Fuertes con los alumnos de 1º de la ESO. La actividad, lo mismo que el curso anterior, ha resultado muy satisfactoria, ya que los alumnos pudieron acercarse a un importante recurso del municipio y disfrutaron con las expicaciones y las actividades que para ellos organiza el personal de la biblioteca.


sábado, 21 de enero de 2012

GUILLERMO VALENCIA


Ayer publicábamos el taller de poesía que tomaba como base el poema "Biografía" de Guillermo Valencia, justo es, ya que hemos tomado prestado su poema, que hablemos un poco de él.


Nació en Popayán (Colombia) en 1873. Hombre culto, cultísimo, combinó la poética y la política. Puede que fuera mejor poeta que político, pero dicen que fue un gran orador. Como buen burgués criollo, viajó por Europa, y en París conoció a Rubén Darío, quien debió convercerle de que la poesía era azul, y de que en el Parnaso poético habitaban el Parnasianismo, el Simbolismo y el Decadentismo; así que el colombiano se hizo seguidor de Baudelaire, Verlaine, Mallarmé, Wilde, D'Annunzio... Se hizo, por lo tanto, poeta modernista de hiperestésicos atardeceres.

Falleció en 1943 en su pueblo natal.


Lo recordamos con un un poema:


HAY UN INSTANTE...


Hay un instante del crepúsculo
en que las cosas brillan más,
fugaz momento palpitante
de una morosa intensidad.


Se aterciopelan los ramajes,
pulen las torres su perfil,
burila un ave su silueta
sobre el plafondo de zafir.


Muda la tarde, se concentra
para el olvido de la luz,
y la penetra un don süave
de melancólica quietud,


como si el orbe recogiese
todo su bien y su beldad,
toda su fe, toda su gracia
contra la sombra que vendrá...


Mi ser florece en esa hora
de misterioso florecer;
llevo un crepúsculo en el alma,
de ensoñadora placidez;


en él revientan los renuevos
de la ilusión primaveral,
y en él me embriago con aromas
de algún jardín que hay ¡más allá!...

viernes, 20 de enero de 2012

TALLER DE POESÍA / UN MUNDO DE SUSTANTIVOS

Los talleres de poesía son un excelente instrumento para que los alumnos del primer ciclo de la ESO descubran la poesía y se vayan acostumbrand a ellas y a sus juegos con el lenguaje. Se pueden combinar, además, con el repaso de la morfología, como hemos hecho en este caso con el sustantivo.


La actividad ha consistido primero en una lectura del poema "Biografía" del poeta colombiano Guillermo Valencia (1873-1943), construído exclusivamente con sustantivos, a excepción del único adjetivo que lo cierra.


BIOGRAFIA

Cuna, Babero, Escuela, Libros, Tesis, Diploma.
Pobreza, Pleitos, Jueces, las Cortes, Ruido.
Comités, Elecciones. Tribuna. Gloria. Olvido.
Viajes. El Bosque. Londres. París o Roma.

Regreso. Novia. Enlace, Rorros. Dientes. Aroma.
Ilusión. Señoritas. La sociedad. Marido.
Bailes. Celos. Pesares. Esclavitud. Gemido.
Nietos. Babero. Escuela. Griego. Latín y Doma.

Vejez. Gota. Desvelos. Desilusión. Novenas.
Ceguera. Gripe, vértigos. Callos. Penas.
Abandono. Esquiveces. El patatús. La fosa.

Llanto. Duelo, Discursos. Decreto. Paz. Sonrisa.
Risa. Chalets. Pianola. Paseos. Una misa.
Timba. Silencio. Ortigas. Ausencia, Cruz mohosa.


Una vez leído y comentado, los alumnos han de crear su propio poema sólo con sustantivos en el que desarrollen de forma sintética su experiencia vital o la cotidianeidad de un día de su vida. Los resultados se leen en clase.


Aquí tenéis algunos de los poemas "biográfico-sustantivos":


Cama, ropa, camiseta, pantalón calcetines, playeras.
Escaleras, desayuno, dientes, mochila, camino.
Instituto, clases, Mates, Lengua, Sociales, Naturales,
Ciudadanía, Francés, Inglés, Música, Educación Física.
Recreo, clases, timbre, libros, mochila, camino.
Casa, comida, descanso, tele, deberes.
Medias, espinilleras, entrenador, entrenamiento, fin.
Casa, ducha, cena, tele, dientes, cama, sueño.

Fernando J. Gracia, 2º B


Cama, desayuno;
peine, pelo;
mochila, espalda;
puerta, calle;
instituto, silla,
clase, libros,
mesa, recreo,
clase, fin.
Casa, comida;
dientes, cepillo,
boca, enjuague, agua;
libros, memoria, deberes;
tele, fútbol, balón,
pie, gol, fin.
Casa, ducha,
cena, tele;
cama, sueños.

Iván Rico, 2º B


Cama, bostezo, regaños, sueño.
Legañas, desayuno, dientes, camino.
Aburrimiento, clases, chicas, alegría.
Recreo, comida, clases, salida.
Parada, autobús, casa, almuerzo.
Tele, deberes, Tuenti, ropa.
Camino, entrenamiento, hogar, cena.
Tuenti, dientes, cama.

Carlos Quintero, 2º B


Nacimiento, tristeza, colegio, estudio.
Crecimiento, autobús, Beijing, avión.
Desplazamiento, España, papá, casa.
Colegio, estudio, vacaciones, estudio.

Verano, alegría, ordenador, tristeza.
Colegio, confusión, aprendizaje, verano.
Instituto, aprendizajes, amigos, alegría.
Vacaciones, ordenador, estudio, instituto.

Ke Huan Dai, 2ºC


Cama, alarma, bostezo, sueño.
Desayuno, dientes, tele.
Camino, clases, aburrimiento.
Amigas, recreo, bocadillo.

Clases, aburrimiento, salida.
Camino, casa, tele, almuerzo.
Facebook, deberes, merienda, tuenti.
Parque, amigas, alegría.
Casa, cena, dientes, camita.

Luisa Geanella Bustamante, 2ºC


Cama, baño, ducha, televisión,
ropa, cartera, calle, colegio,
entrada, clase, estudio, salida,
comida, televisión, academia.
Ordenador, calle, chuches, fútbol,
deberes, ordenador, teléfono, televisión,
cena, televisión, cama, manta,
lectura, luz, sueño, oscuridad.

Diego Pina, 2º C

Quito, guardería, hospital,
anemia, recuperación, salida,
hospital, mamá, hija.

Despedida, aeropuerto, viaje.
España, aeropuerto, papá,
hermanos, Madrid, casa,
familia, cena, cole, amigos.

Mudanza, casa, Parla,
colegio, diversión, aprendizaje.
Vacaciones, Ecuador, familia,
bienvenida, sueño, desayuno.

Paseo, fiesta, primos, casa,
noche, sueño, mañana,
desayuno, fiesta, playa,
despedida, Madrid.

Daysi Sandoval, 2º D


España, alegría, nervios, mamá,
papá, abrazo, coche, casa, dormir.
Día, camino, tiempo, sol,
casa, Parla, tío, abrazos, Retiro.

Colegio, recreo, clase, salida.
Casa, almuerzo, siesta, deberes,
ordenador, calle, paseo, parque.
Casa, noche, dormir, mañana.

Luis Ernesto Gonzales, 2ºD

viernes, 13 de enero de 2012

CRITERIOS DE EVALUACIÓN DE LA EXPRESIÓN ESCRITA



Ayer me pasé la tarde corrigiendo una buena pila de tareas de expresión escrita. Me esmeré. En cada trabajo me dediqué a poner detalladamente los elementos que convendría mejorar: en algunos, ortografía de la acentuación; en otros, ortografía de letras; aquellos, la adecuación; estos la coherencia; otros, el registro... Un alumno bueno me escribió este mensaje: "No estoy de acuerdo con la justificación que me das. A mí me parece que está muy conseguido y que me expreso bien".


De todo mi trabajo por animar y orientar, había entendido que no era válido... ¿Dónde estuvo el error?


Como siempre, creo que se lo damos todo demasiado masticado. Nuestra tarea es más una labor a largo plazo. En seguida, recurrí a mis criterios de evaluación de la expresión escrita, después de años de estudio, reflexión y trabajo con los alumnos:


1. ADECUACIÓN PRAGMÁTICA: Es la propiedad textual basada en el cumplimiento de las normas relacionadas con el emisor, receptor, el tema, la situación y la intención comunicativa que condicionan la variedad (dialectal o estándar) y registro (formal/informal) que se debe emplear.


Fuerza ilocutiva: Cumple el propósito comunicativo establecido (informar, pedir datos, presentar una queja, etc.).

Respeta las convenciones sociales y discursivas del género (carta, instancia, noticia, cuento, etc.).
Dialecto: Uso sostenido de la variedad diafásica, diatópica o diastrática apropiadas a la situación comunicativa.

Registro: Uso sostenido del registro apropiado al contexto y al género discursivo (oral /escrito), control del nivel de formalidad (por ejemplo: tú/ usted/ vos), el grado de especificidad (por ejemplo: test de elección múltiple, prueba, examen), la modalidad objetiva o subjetiva.


2. COHERENCIA PRAGMÁTICA Y SEMÁNTICA. Es la propiedad del texto bien formado en torno a un tema o idea principal, que selecciona y jerarquiza la información (relevante / irrelevante) y organiza la estructura comunicativa de una manera determinada (introducción, apartados, conclusiones, etc.). La estructuración ayuda a construir y organizar el significado del texto.


Construcción del significado. Incluye todas las informaciones necesarias para ser comprendido por el lector. Atención al grado de explicitación, a la recuperabilidad pragmática de implícitos, a la macroestructura del contenido, al embalaje informativo (tema, rema).

Estructura y progresión de la información. Ordenación lógica de los datos según el interlocutor y la modalidad discursiva (narración, descripción, argumentación, etc.). Uso de superestructuras y embalaje informativo (tema/rema) adaptado a la progresión textual.

Párrafos y apartados. Organización del contenido en unidades jerárquicas y gráficas de una manera lógica.

Se da una progresión temática (causalidad, consecuencia, adición, afirmación, etc.).


3. COHESIÓN SEMÁNTICA Y GRAMATICAL. Las diferentes frases del texto se conectan entre sí formando una densa red de relaciones. Los mecanismos que se utilizan para conectarlas se denominan formas de cohesión, y pueden ser de distintos tipos: repeticiones y anáforas, relaciones semánticas entre palabras (antonimia y homonimia), enlaces, conectores, elipsis…


Conectores. Uso de procedimientos de conexión intra y extraoracional. Atención al uso de marcadores metadiscursivos de amplio alcance.

Anáforas y deícticos. Usos elípticos, anafóricos y deícticos recuperables, sin ambigüedades y con variación léxica y sintáctica.

Puntuación. Usos adecuados, correctos y variados de la puntuación y los recursos tipográficos.


4. CORRECCIÓN GRAMATICAL: Los conocimientos gramaticales aplicados de fonética, ortografía, morfosintaxis y léxico.


Respeta las normas de la ortografía, morfología y sintaxis española.
Usa un léxico recogido por los diccionarios de referencia


5. ESTILO y PRESENTACIÓN: Es una categoría más bien abierta que pretende evaluar la capacidad expresiva y el estilo de un texto, más allá de las cuestiones incluidas en los conceptos anteriores.


Riqueza léxica. Usa un léxico diverso y preciso, sin repeticiones.

Madurez sintáctica. Grado de complejidad y variación de las estructures sintácticas.

Recursos expresivos y estilísticos: fraseología, expresiones, figuras retóricas, etc.

Riesgo asumido. Grado de dificultad y ensayo que asume el aprendiz. Sugiere que el alumno ha asumido riesgos (ha usado sinónimos, vocablos menos corrientes, tiempos verbales complejos, etc.).


Además de estas propiedades, los manuales de expresión escrita también cuentan con otro factor, la disposición del texto en el papel. Por ejemplo, en una carta hay que saber separar la fecha, el destinatario, guardar márgenes, etc. Se trata del conjunto de convenciones sociales que regulan la presentación de los escritos. Los elementos paratextuales son muy importantes en el proceso de comprensión, ya que se refieren a su presentación. No basta que un texto sea coherente, cohesionado, adecuado y gramaticalmente correcto, si no tiene buena disposición, de lo contrario, pierde su valor como tal.


Estos los tenía claros y desde hace años me parecen de una ayuda y riqueza sin parangón. Pero el fallo estuvo en la metodología. Me explico. Le di todo mascadito. Él no intervino, se sintió juzgado desde fuera. Esto me trajo a la memoria el famoso decálogo para mejorar la corrección:


  1. Corrige solo lo que el alumno pueda aprender. No vale la pena dedicar tiempo a corregir cosas para las cuales el alumno no está preparado.
  2. Corrige cuando el alumno tenga fresco lo que ha escrito; o sea, en el momento en que lo escribe o poco después. No dejes pasar mucho tiempo entre la redacción y la corrección.
  3. Si es posible, corrige las versiones previas al texto, los borradores, los esquemas, etc. Recuerda que es mucho más efectivo que corregir la versión final.
  4. No hagas todo el trabajo de la corrección. Deja algo para tus alumnos. Marca las incorrecciones del texto y pídeles que busquen ellos mismos la solución correcta.
  5. Da instrucciones concretas y prácticas y olvida los comentarios vagos y generales. Por ejemplo: reescribe el texto, fíjate en este punto, amplía el párrafo 3º, escribe frases más cortas, añade más puntos o comas al 2º párrafo... Escribe o di cosas que el alumno pueda entender.
  6. Deja tiempo en clase para que los alumnos puedan leer y comentar tus correcciones. Asegúrate de que las leen y las aprovechan.
  7. Si puedes, habla individualmente con cada alumno. Corrige oralmente sus trabajos escritos. Es más económico, práctico y seguro.
  8. Da instrumentos para que los alumnos puedan autocorregirse; enséñales a consultar diccionarios y gramáticas, dales pistas sobre el tipo de error que han cometido, estimúlales para que revisen el escrito...
  9. No tengas prisa por corregirlo todo. Tómate tiempo para corregir concienzudamente cada escrito. Asegura la calidad de la corrección, aunque la cantidad se resienta de ello.
  10. Utiliza la corrección como un recurso didáctico y no como una obligación. Utiliza técnicas de corrección variadas. Adáptalas a las características de cada alumno.


Espero que os sea útil como a mí. Creo que en nuestra tarea pedagógica siempre es interesante tener una dirección clara, unas herramientas útiles y un estilo de trabajo eficaz que ayude a sacar lo mejor de cada alumno.




Javier García

viernes, 6 de enero de 2012

CARLOS JOAQUÍN CÓRDOVA, IN MEMÓRIAM


Nació en Cuenca (Ecuador) en 1914 y fue un culto erudito que se ganó la admiración de propios y extraños como lexicógrafo: estudioso y recolector de palabras y hacedor de diccionarios. Durante muchos años, con paciencia, rigor, inteligencia y sentido del humor, fue haciendo, a lo largo del su país, ejercicios de escucha de la cotidianeidad, recogiendo palabras como chuchaqui, curuchupa o muspa, anotándolas en fichas hasta juntar miles, las que integran su El habla del Ecuador. Diccionario de ecuatorianismos, editado en dos volúmenes en 1995 con 6100 entradas, y reeditado en 2008, ya con 10.000 entradas y tres tomos.


Fue director de la Academia Ecuatoriana de la Lengua hasta 2008, y en ese mismo año viajó a España con su cargamento de vocablos ecuatorianos para enriquecer con ellos el caudal del diccionario de la Real Academia Española. Su estancia se alargó porque sufrió un infarto. Su corazón llevaba más de noventa años latiendo con elegancia, y estaba un poco cansado. Fue ingresado en el hospital Gregorio Marañón, pero entró a pie y con ánimo, como buen caballero que era. Le costó acostumbrarse al tuteo y al trato tan directo de las enfermeras (el amaba el rodeo y la envoltura de palabras), pero se acostumbró. Allí compartió habitación con un pastor de la sierra de Canencia; con el conversó horas y horas disfrutando del recio castellano de su amigo. Cuando le dieron el alta, ambos se despidieron entre lágrimas.


De vuelta a Ecuador, ya recuperado, presumía –con humildad y elegancia, eso sí- de haber conseguido que la Academia Española añadiera a su diccionario más de cuatrocientos ecuatorianismos, aunque le hubiera gustado que fueran más.

También estudió la influencia de la lengua inglesa en el habla ecuatoriana, lo que dio origen a su obra Un millar de anglicismos, donde recogía, por ejemplo, ese oquey que hoy forma parte del habla cotidiana de los campesinos, y que entró en el vocabulario de Ecuador después de la Segunda Guerra Mundial.


Con su rostro enjuto, el cabello cano revuelto y su mirada vivaz e inteligente, recibía a los amigos en su despacho de Quito, rodeado de miles de libros, muchos de lingüística y de lexicografía, pero también de literatura, porque era un gran lector, también de juicio inteligente y fino.


Este defensor del castellano ha sido recordado por el actual director de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, Salvador Lara, como “un caballero a carta cabal, incapaz de ofender a nadie”. No se puede decir eso de todo el mundo. Otra peculiaridad para recordarlo: este cuencano trasplantado a Quito conservó siempre la pronunciación de la “ll” de Cuenca, como sello de identidad y como marca de un castellano bien pronunciado. Qué hermoso hubiera sido escucharlo desde este mundo yeísta.


Ahora, que en nuestros mercados se puede comprar la yuca, que Nuestra Señora del Quinche sale en procesión por nuestras calles, que en nuestras aulas y en nuestra sociedad suenan esas palabras que Córdova recogió, se hace más necesario recordarlo y, sobre todo, acercarnos a esa obra inmensa que enriquece el español.


Falleció el 19 de diciembre de 2011.