Blog del Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES EL OLIVO (Parla)
lunes, 20 de agosto de 2012
jueves, 16 de agosto de 2012
ORTOGRAFÍA
¡Ay, qué dolor! El responsable de ese cartel tendría que copiar mil veces TECNOLOGÍA. También tendrían que hacerlo todos los que lo vieron y no se dieron cuenta.
Porque la señora rubia de bote tapa parte de las palabras, que si no, seguro que encontramos alguna otra falta.
lunes, 13 de agosto de 2012
jueves, 9 de agosto de 2012
ORTOGRAFÍA
No sé yo cómo harán ahí los ANÁLISIS CLÍNICOS si ni siquiera saben que las palabras esdrújulas siempre llevan tilde. Yo no me fiaría mucho.
lunes, 6 de agosto de 2012
sábado, 4 de agosto de 2012
ANTONIO MACHADO / PERVIVE EL DOLOR
Seguimos acompañando a Machado en su doloroso recuerdo de Leonor.

CXXIII
Una noche de verano
—estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa—
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a su lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.
Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón,
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!

CXXIII
Una noche de verano
—estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa—
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a su lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.
Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón,
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!
viernes, 3 de agosto de 2012
ANTONIO MACHADO / DEL DOLOR A LA ESPERANZA
A pesar del dolor, el recuerdo de Leonor es tan fuerte que enciende una llama de esperanza en el poeta.

CXX
Dice la esperanza: un día
la verás, si bien esperas.
Dice la desesperanza:
sólo tu amargura es ella.
Late, corazón… No todo
se lo ha tragado la tierra.
CXII
Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!...
Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!

CXX
Dice la esperanza: un día
la verás, si bien esperas.
Dice la desesperanza:
sólo tu amargura es ella.
Late, corazón… No todo
se lo ha tragado la tierra.
CXII
Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!...
Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!
jueves, 2 de agosto de 2012
EL RECUERDO DE LEONOR
En los poemas de Campos de Castilla se sigue rastreando el recuerdo de la mujer amada y perdida y el dolor inmenso del hombre solo.
Allá, en las tierras altas,
En los poemas de Campos de Castilla se sigue rastreando el recuerdo de la mujer amada y perdida y el dolor inmenso del hombre solo.

por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.
Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.
miércoles, 1 de agosto de 2012
HOMENAJE A ANTONIO MACHADO
Hoy hace cien años que murió Leonor Izquierdo, la joven esposa de Antonio Machado. El poeta, tan púdico y comedido a la hora de expresar sus sentimientos más íntimos, reflejó en estos pocos versos el dolor inmenso que le produjo la desaparición de Leonor. También este poema forma parte de Campos de Castilla.

CXIX
Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.
Oye, otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.
Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.
Oye, otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.
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